TODO LO CONTRARIO

Todo lo contrario

Creía tenerlo todo controlado, conocer cada uno de los movimientos del destino o de la casualidad (son primos-hermanos).

Las palabras de su boca salían con tal convicción que incluso se las creía uno mismo. El mejor consejero con el que uno podía toparse. Todo parecía escrito a su medida, hasta que el castillo de naipes se derrumbó. Siempre ha sido más fácil destrozar que construir, esto es un hecho.

Sus ideales se hicieron ceniza. Dejó de creer, de tener una motivación, buscando un por qué para levantarse cada mañana. Una meta, un objetivo, ese horizonte con ansias de llegar.

Todas esas frases que siempre afirmaba sacando pecho que nunca haría, se le atragantaron como una bola de pollo seco (pechuga) en la garganta. Esos consejos que su abogacía de la vida le hacían dar con tanta sabiduría y sin espacio para el error,  volaron cuál pájaro pierde de vista a su dueño cuando sale de la jaula.

Y lo peor de todo estos es que sucede a diario. Errar es de humanos y lo somos mucho.

No creo que sea malo dejarse guiar por esos sentimientos tan tentadores y exquisitos a la vez… Prefiero que me rompan el corazón miles de veces o solo una vez en mil pedacitos a quedarme con la duda de lo que hubiese podido ser. Pero me estoy auto-engañando, soy demasiado cobarde para ello. Somos todos demasiado cobardes para decir lo que realmente sentimos, hasta que es demasiado tarde. Esto es una realidad y es un hecho. El miedo y la timidez son nuestros peores enemigos, ayudándonos a no encontrar, haciéndonos perder en nuestra búsqueda.

No me hace falta una venda a los ojos porque siempre voy a ciegas… somos demasiado ciegos.

Yo no digo que sea bueno ni malo, sino todo lo contrario.

Comments (6)

  1. verdemandarina 3 febrero, 2015

    lo mejor, la bola de pollo seco, que, claro, tiene que ser pechuga, jajjajaja. muy intenso te veo

    1. Carles Almagro 5 febrero, 2015

      La inspiración no tiene reloj… 😉

  2. pamen 5 febrero, 2015

    lo prometido es deuda, así que ahí va Capitan,

    no creo que nunca sea demasiado tarde para decir lo que se siente. Diferente es si diciendo lo que sientes esperas obtener algo a cambio. Y no creo que deba ser ese el motivo. Decirle a otra persona lo que sientes por ella debería ser un acto totalmente libre y no condicionado. Yo te digo lo que siento ahora, independientemente de cual sea nuestra situación, porque quiero hacerlo, porque me lo debo a mi misma, porque te lo debo a ti.
    por otro lado, estoy totalmente de acuerdo en que el miedo es nuestro peor enemigo, no tanto la timidez. O mejor dicho, no cuando la timidez es sólo un reflejo del miedo que sentimos al rechazo, en cuyo caso es miedo disfrazado de timidez.
    En cualquier caso, cierto es que el miedo nos paraliza, desde el interior, y nos va poseyendo hasta que somos incapaces de actuar, y tal vez, sólo tal vez, entonces si es demasiado tarde.

    1. Carles Almagro 5 febrero, 2015

      Tienes razón en todo, menos en el «nunca es demasiado tarde» (desde mi punto de vista, claro está). A veces el tiempo te juega malas pasadas, y cuando pierdes el miedo a decir lo que sientes por una persona, a veces, es demasiado tarde. O esa persona ya no está cerca, o no está libre… Gracias por compartir aquí tus pensamientos. Ya sabes, siempre que quieras!! 🙂

  3. Roxana 5 febrero, 2015

    Como siempre sin palabras!!!! Me encantó!!! Palabra de una que se la pasa auto- engañandose!!!!

    1. Carles Almagro 5 febrero, 2015

      Somos tantos bonita… Gracias por compartir, un besazo!!!!

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