NIÑO DALTÓNICO Y EL MAR

Niño Daltonico

Niño Daltónico era muy amigo del Mar. Amaba su color de ojos, le recordaba que hacía mucho tiempo que no se tomaba unas vacaciones.

Se conocieron un día gris de invierno en el que coincidieron por la playa. Siempre quedaban allí, el Mar era muy casero, no le gustaba moverse. Aún que no siempre estaba calmado.

Los inviernos de Niño Daltónico eran bastante tranquilos y aburridos. Muy aburridos. En un pueblo pequeñito e incoloro, o practicabas algún deporte o te buscabas algún vicio. Niño Daltónico era muy activo y egoísta, y se acostumbró sin problema a hacer las dos cosas. Fumaba y bebía (cómo la gran mayoría de daltónicos) para derivar sus dolores de cabeza hacia otros lugares ajenos. Después hacia deporte para no sentirse mal consigo mismo por tanto vicio y para oxigenar su cabeza. Niño Daltónico no era rubio.

A la hora de elegir un deporte fue muy original. Se apuntó a fútbol. Allí el entrenador le puso de defensa. Niño Daltónico aún no entiende quien decidió que los chicos altos tenían que ser defensas porque eran más lentos, pero seguro que era alguien con muchos complejos. Seguro.

No tardó en dejar el fútbol: era muy bueno robando el balón, pero luego le pasaba la pelota al equipo contrario. ¡Malditos colores!

 

PD: Una vez le enseñaron una tarjeta…

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