MI VIAJE A INDONESIA: ISLAS GILI

Después de pasar unos días en Ubud, decidimos cambiar de aires y el viaje a Indonesia siguió rumbo a las Islas Gili compuestas por 3 islas: Gili Trawalgan, las más grande, la más turística y si lo que buscas es el ambiente nocturno (no era nuestro caso) es la adecuada. Gili Air, la mediana de las Gili y la isla que más me gustó por la tranquilidad y paz que se respira en ella, y porque allí me dieron un masaje balines que me dejo “to loco”. La única isla por la que no pasamos, básicamente por la falta de tiempo, fue Gili Meno.

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Islas de arena blanca y agua turquesa, lo que más me sorprendió en este viaje a las Islas Gili es que no hay ni coches ni motos a motor prohibidos por ordenanza municipal (se puede ver alguna moto eléctrica), y tampoco no hay perros. También destacar que la gran mayoría de edificios son cabañas y pocos de ellos son de cemento. Para desplazarse por las islas a parte de andando, hay bicicletas o coches de caballos.

Para llegar a las islas lo mejor es ir en un barco rápido, aun que todos sean un desastre, tiene su gracia. Gili Trawalgan, más conocida como Gili T fue la primera isla que visitamos y la más grande de las Gili, tres kilometros de largo por dos de ancho. Imaginaos pues el tamaño de las demás…

Recomendaciones para Gili Trawalgan: una de las primeras cosas es descubrir y probar la comida local, bastante picante en todo el país. El mejor lugar para probar esta comida autóctona es en la plaza por la noche, que se llena de tenderetes de street food. No dejéis de probar alguna de las combinaciones de de los zumos con frutas exóticas que encontraréis en el mismo pueblo, por sus calles. Indispensable ir a ver la puesta de sol en la playa, donde la gran mayoría de los resorts tienen repartidas entre ellos las playas. Zumitos muy ricos que a mi me encantan, cerveza o combinados (tened en cuenta que el alcohol allí es un pelín caro) sentados en tumbonas, hamacas o pufs en la arena de la playa mientras se va apagando el día. En cualquiera de las 3 islas podéis hacer snorkel para ver su gran variedad de fauna marina y sus conocidas tortugas. En Gili T. (así es como la llaman) no tuvimos tiempo de descubrir muchos restaurantes, pero si que me saqué 5 horas y bastante “pasta” del bolsillo para hacerme un tatuaje con bamboo, la verdad es que los tatuajes allí son igual de caros que aquí.

Gili Air es mi “prefe” (y la de muchos). De esa isla nos dieron algunos tips que no tardamos en ir a degustar: La Pachamama, un restaurante de comida orgánica muy recomendable, escondido un poco en el interior de la isla. Coffee & Thyme, un restaurante con un muy buen café cerca del puerto donde pasar las horas muertas. En Air también es imprescindible ver la puesta de sol en alguno de los chiringuitos que hay a pie de playa. Mowie’s es el chiringo más ambientado a la hora del sunset, allí no tuvimos tiempo de probar la comida, pero si que la vimos pasar y tenía muy buena pinta. Cerca del puerto encontramos un Spa donde hacían masajes balineses de 10:00h a 14:00h a mitad de precio… Evidentemente nos lanzamos de cabeza. Una hora de masaje 100.000 Rp (menos de 8€), cuando encuentras esas gangas, aún lo disfrutas más. El último día en Gili nos pilló la tormenta a la hora de ir al puerto a embarcar, y decidimos coger un carruaje, al menos para poder decir que lo habíamos probado. Nos sablaron un poco. Lo mejor para recorrer estas islas es evidentemente una bicicleta. Las alquilan en todas partes y en los hostels también. Si lo que buscáis en estas islas es tranquilidad, alejaos de la zona del puerto.

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Próximamente… Mi viaje a Bali: Canggu

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