COMO EN CASA

Como en casa

Desde el primer día se sintió como en casa.

Vacas, gallinas conejos y cerdos. Los perros y los gatos tampoco podían faltar, aunque estos últimos se jugaban la vida a diario en la carretera junto a la casa. El olor a leña cortada, la fogata y el aroma a café recién hecho eran ya habituales durante todo el invierno. La típica nevera amarillenta llena de los cromos de pastelitos de distintas marcas. El vaso de leche de cada mañana… Esos detalles y miles de recuerdos más estaban presentes en su memoria.

Pero poquito poco esa granja que le dio tanto de pequeño, se ha ido difuminando como el negro de la noche cuando empieza a amanecer. Primero fueron las vacas, los cerdos y los conejos, y un poco mas tarde esas gallinas que invitaban a vecinos y no vecinos en busca de huevos a largas charlas en ese patio con olor a verde.

La perdida de las personas queridas era lo mas difícil de digerir. Una mezcla entre el vacío interior y un nudo en el estomago, multiplicado por mil y sumándole las ganas de nada, no eran suficientes para intentar explicar los sentimientos de uno en esos casos.

Los gatos se escaparon y los perros terminaros de morir, aumentando esa tristeza y decidiendo así, no tener más animales en casa. Daban mucha vida en ella, pero las despedidas dejaban muy tocados a toda la familia.

Y sin que nadie se diera cuenta, esa granja era la mas perjudicada de todos. Abandonaba, lloraba por dentro, desprendiéndose de su vieja pintura a causa de la humedad de las lagrimas (algunos le llamaban humedad, pero no era así). Cada vez estaba más descuidada y se sentía mas vieja. Y al final sucedió lo que ya estaba previsto pero nadie quería ver. Se quedo sola, inmóvil como un vegetal. Esperando uno de los dos finales más conocidos: Una limpieza de cara a fondo para revenderla a alguna familia que quisiera pasar en ella los fines de semana y vacaciones, sin valorar su calidez y sabiduría; o caerse poco a poco esperando que algún grupo de gatos callejeros se alojaran en su interior aumentando su procreación y alargando su inútil existencia.

Nunca subestiméis las historias que os puede contar un casa vieja…

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